---
Si creía que no tenía paz antes, era porque no sabía lo que vendría después de este contrato estúpido.
Mi padre y Bruno no se despegan de mí, cada minuto uno de los dos viene a mi encuentro diciéndome que me vea con Rafael, que fije cenas, que empiece a empaquetar mis cosas y a tratar de seducir a mi querido y despreciable prometido para que este contrato no dure solo un año, sino más.
¡Voy a enloquecer en esta casa!
Estaba en la cocina observando a Célia, nuestra cocinera, preparar el almu