17 de Septiembre — 10:24
Domingo
Bajé las escaleras sintiendo un olor agradable en la casa, me froté los ojos mientras caminaba hacia la cocina y encontré a Lívia frente a la cocina.
Esta noche no pude dormir nada, la ansiedad y el miedo se apoderaron de mi cuerpo. No saber lo que va a pasar realmente más tarde es tortuoso, todo puede salir bien como puede salir muy mal, si yo soy astuto, Gabriel puede serlo más cuando quiere.
— Buenos días. — Abracé a Lívia por detrás y besé su cabeza.
— Bueno