02 de Septiembre — 20:40
Sábado
Suspiré en cuanto entramos en casa. Durante el viaje de vuelta, Lívia no salió de la habitación. Intenté hablar con ella otra vez pero no pude, preferí dejar que tuviera su propio espacio, después de todo, la culpa es mía.
— ¿Todavía van a cenar? — Preguntó mi padre, todavía analizándonos. Todos estaban así, sabían que habíamos discutido pero no preguntaron nada.
— No tengo hambre. — Lívia sonrió de lado. — Voy a ducharme y a descansar. Buenas noches. — Abrazó a