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15:52
Respiré nerviosa al detenerme frente al restaurante, no me gusta tener que participar en estas reuniones, la mayoría de esos socios e inversores son machistas, para estresarme con uno es cuestión de dos dedos y no quiero manchar más el nombre de la empresa, Eduardo ya lo hizo bastante.
Salí del coche y caminé hasta la entrada del restaurante, respirando aliviada al ver el coche de Rafael aparcado enfrente.
— Buenas tardes. — Fui recibida por la recepcionista sonriente.
— Buenas tardes