30 de Junio — 09:03
Viernes
Miré la habitación vacía, la luz del día se filtraba por la pequeña rendija de la cortina. El reloj marcaba poco más de las nueve de la mañana y no tenía ninguna gana de levantarme.
Respiré hondo recordando todo lo que pasó ayer. Pensé que me sentiría bien ahora, pero no tengo ganas de salir de la cama, ni de recordar todo esto. Quiero seguir mi vida, al lado de Rafael, de su familia y sobre todo, lejos de todo el lío que son Eduardo y Bruno.
Me levanté con renuencia