—Oh, ¿lo observaste? Heather se burló sin molestarse en mirarlos. Su atención permaneció en el vino en su copa. —No pudiste conquistar a una familia de la Logia vacilante y regresaste herido. Reconoce tu error, porque lo pagarás con tus vidas.
Un escalofrío recorrió sus espinas.
—¡Te lo suplicamos! ¡Perdónanos la vida!
—¡Suficiente! Dejó con fuerza su copa de vino. —¡Si quisiera castigarlos, sus vidas terminarían hoy! Sin embargo, su existencia tiene valor para mí a la hora de completar c