A la tarde siguiente, Sophia y Noah se habían dirigido, nuevamente al despacho de Daniel y ambos esperaban con ansias que les dijera de una vez qué era lo que pasaba. El ambiente estaba lleno de tensión. Ninguno de los dos sabía por qué los había citado de manera tan urgente.
—Gracias por venir tan rápido —dijo Daniel, mientras abría la puerta y los invitaba a pasar.
—Daniel, ¿qué pasó? —preguntó Sophia.
Noah la secundó:
—Eso, ¿qué sucede? ¿Qué has descubierto?
—Creo que hemos estado enfocá