Mundo ficciónIniciar sesión«Tenemos que hablar…»
«Tenemos que hablar…»
«Tenemos que hablar…»
Tres palabras que se repetían como un mantra en el cerebro de Ofelia, mientras la mano de Luciano sobre su brazo le quemaba como si fuera una brasa caliente destinada a dejar su huella a fuego sobre su piel. Ofelia cerró los ojos, la única vez que él la había tocado, había sido la noche que concibieron a Lucia







