Había miles y miles de rosas en su oficina.
Enormes ramos de rosas habían llenado cada centímetro de su oficina.
Cada una de las rosas era hermosa, e incluso brillaban con gotas de agua sobre ellas.
Parecía que las habían enviado esa mañana.
Sin embargo, Ciudad Banyan no era una ciudad que produjera rosas en abundancia.
Tantas rosas...
¿Parecía que se había comprado todo el suministro de rosas de toda la ciudad?
Luna miró sorprendida la escena de color rojo intenso que tenía ante sí. De