Ella no solo no pudo liberarse del agarre del hombre, sino que este incluso la abrazó aún más fuerte.
Luna había arruinado su vestido y su peinado por la ira. Ella luchó y trató de liberarse sin tener en cuenta nada.
"¡Joshua, suéltame!’’.
"¡Deja de abrazarme!’’.
"¡Me das asco! ¡Quiero vomitar!".
Cuanto más ella lo regañaba, más fría se volvía la mirada de Joshua. Él la abrazó aún más fuerte.
La voz enojada de Luna era inusualmente fuerte en el recinto tranquilo de la villa, tanto que inc