Luna se sintió como si la hubieran rociado con agua helada.
Gwen la agarró de la mano, con su voz llena de ansiedad.
“Luna, ¿por qué no... bajas a echar un vistazo? Joshua no parece estar bromeando. Ben…”.
Luna miró a Gwen, pero su voz sonaba como si viniera de otra dimensión.
Ella había pensado en cómo Joshua podría enojarse con ella por haberse escapado, pero nunca hubiera pensado que…
Que él llegaría a este extremo.
Él había contratado a las pandillas más grandes de la Ciudad del Mar