La repentina acusación dejó a Luna boquiabierta. Ella hizo una pausa y miró con desprecio a Alice: "¿Por qué crees que me importa?".
Era cierto que no había oído los gritos de advertencia del trabajador, ni las palabras de precaución de Joshua y Alice. Si las hubiera oído, ¿por qué no se apartaría del peligro?
Luna dejó escapar un suspiro y miró a Alice. "Señora Lynch, ¿está sugiriendo que yo estaba segura de que el Señor Lynch me salvaría si me ponía en peligro?".
El rostro de Alice se puso