El interrogatorio de Joshua hizo que Nigel frunciera el ceño. Su voz era baja pero su tono era agudo y parecía penetrar a través del celular. A pesar de estar a kilómetros de distancia, Nigel sintió que podía imaginarse a Joshua sentado frente a él, mirándolo con sus ojos oscuros y penetrantes. La sensación era asfixiante.
Nigel dejó escapar un suspiro y tiró de su bata de paciente. Por primera vez en su vida, Nigel se sintió inseguro. "Señor Lynch, mi identidad no tiene nada que ver con Luna y