A pesar de eso, Gwen no sabía quién era el donante de órganos. Intentó preguntar al médico, pero éste le dio siempre la misma respuesta: la información sobre el donante era confidencial y no podía ser revelado.
Gwen entendió que era una norma de la asociación de donación de órganos. Por lo tanto, no preguntó más y pensó que era una amable persona anónima la que donaba los órganos.
Nunca imaginó Gwen... que la persona que donó los órganos no era un enfermo terminal. Sino que era Luke, un hombre