Sin importar qué, ella estaba segura, él no estaba tan despreocupado por ella como pretendía.
Al menos la encontraba físicamente atractiva, ella podía despertar sus impulsos y deseos.
¡Eso era suficiente!
Además, ¡todo lo que ella quería cuando regresara a casa esta vez era su semilla!
En cuanto a quién le gustaba realmente a esta escoria, quién vivía en su corazón, ¡a ella no le importaba en absoluto!
Ante este pensamiento, Luna plantó un beso en la mejilla de su hija. “No te culpo. Me has