La noche se hizo más profunda.
Sentado en la habitación del hotel, Malcolm Quinn miró la escena en la pantalla grande, frunciendo el ceño de manera feroz.
Ahora, llevaba más de dos horas buscando a Luna, escudriñando en cada rincón del hotel.
Finalmente, él vio su delgada figura en la grabación de seguridad desde una cámara de carretera.
La mujer de la pantalla estaba completamente borracha, tropezando hacia cierta dirección.
Y la dirección hacia la que se dirigía... era la Villa Bahía Azul