Luna hizo una pausa y se dio cuenta de que la razón por la que ella seguía sintiéndose acalorada aunque ella había encendido el aire acondicionado y había bebido agua fría era por la droga.
Ante ese pensamiento, ella se sintió aún más acalorada y el rubor de sus mejillas se profundizó. Ella extendió su mano y se acarició las mejillas calientes. Por la iluminación tenue del coche, ella vio un brillo similar al sudor en la frente de él.
Él parecía estar sufriendo más que ella. Al menos ella se