¡Chiiir!
La puerta de hierro de la bodega vieja se abrió con un sonido desgarrador.
Neil empujó la puerta y encendió las luces. Él se encontraba en una bodega abandonada, llena de un olor mohoso y oxidado. En cuanto él encendió la luz, pudo ver las partículas de polvo flotando en el aire.
Neil frunció las cejas y se tapó la boca y la nariz antes de entrar.
El suelo estaba cubierto de polvo y heno. Theo, de aspecto sucio, estaba atado contra un poste de hierro en el suelo. Su rostro estaba c