Capítulo 47. Pérdidas
Sin que una vez fuera suficiente, subieron a la habitación de Valentina y volvieron a hacer el amor, esta vez, sin tantas prisas y ansiedad. La felicidad le brotaba por los poros, se amaban con locura, se complementaban como si hubieran sido hechos el uno para el otro.
—No se tú, pero yo no quiero esperar para casarme contigo. Pienso que podemos tener algo íntimo, con nuestra familia y los amigos más cercanos —dijo Bruno estando en la cama con Valentina, acariciándole la espalda mientras ell