—. Ustedes dos, no permitan que nadie baje al departamento en al menos una hora. El señor cobarde y tener una gran charla. Tomó a Emmeran de la oreja y se lo llevó hacia el ascensor.
—Espero que mi hermano no sea tan tonto de dejarla escapar, hasta hace unos días no la soportaba. Ahora me doy cuenta que por ser tan engreído, he perdido la conocer a dos grandes mujeres. ¿Dos? ¿Quién diablos era la otra?
—A ti te andaba buscando. —La voz de Antonella, me sacó de mis pensamientos
—. Ven, vamos a h