Me dejé vencer por el mundo de los Sueños, total yo era tan feliz en él. No había Victorias ni Sophies que me avergonzaran.
—Mamita, mamita, mamita —eso fue lo que me despertó.
—Ethan, ¿qué hora es? —miré el reloj y vi que eran las seis de la mañana. — Ethan, es muy temprano.
—Sí, pero a mí ya se me quitó el Sueño. Anda, préstame el video juego y te dejo dormir otro rato. A punto estuve de decirle que sí, pero no. Miré a Ethan.
—Anda, vamos a bañarnos y cambiarnos. El que acabe primero deci