—¡Constanza! ¿Cómo está la hija del señor Herrera? — preguntó la hermana Mica apeas la vio entrar por la puerta.
Connie le contó todos los detalles del accidente y de lo que les dijo el médico, por supuesto en el rosario de la tarde, sus plegarias fueron para pedir por la salud de la pequeña, hija de su benefactor.
—Es una niña preciosa y muy valiente, estoy segura de que su mamá desde el cielo la está cuidando — dijo la madre superiora que salió a preguntar también por la salud de Ximena.
—Sí