Gabriel estaba furioso, siempre confió en el trabajo del contador, él era un creyente ferviente de la experiencia que se obtenía a través de los años y además el que fuera familiar de quien pensaba sería su esposa le dio todavía más confianza para cederle la administración financiera de la compañía.
De inmediato se comunicó con una empresa de auditores internos, debía saber en qué condiciones había dejado el fraude su empresa y hasta dónde se vería afectado con el robo, necesitaba recabar todos