Cara
Desperté la mañana siguiente con los ojos todavía rojos y la mente dando vueltas como un disco rayado. La imagen de anoche se repetía una y otra vez en mi cabeza.
Noah inclinado sobre ese sofá, la cara aplastada contra la pared, Humphrey golpeándolo desde atrás. Los sonidos húmedos. Los gemidos fuertes. Noah gimiendo como si estuviera rogando por ello.
Me incorporé en la cama y me froté la cara con fuerza, tratando de sacudírmelo. Pero no se iba. Mi estómago se revuelve cada vez que pensab