Owen
No podía abrir los ojos, pero estaba consciente de todo a mi alrededor. Las voces resonaban en mi mente como ecos lejanos, difusos pero reconocibles. La conversación se entrelazaba con la oscuridad que me envolvía, creando un laberinto de sonidos y emociones.
—No nos pueden encontrar —la voz femenina, tan familiar, se dirigía a otra presencia desconocida. —Necesito que Owen se recupere pronto para volver a casa. Espero que mi pedido sea entregado en tiempo y forma.
La respuesta fue fría y