Capítulo 115.
Damien.
El auto se detiene. Bajo con una camisa en los hombros caminando lo más normal que puedo, aunque no es mucho, pero no dejaré que vean lo adolorido que estoy
Zarya y mi padre caminan a mi lado con la misma actitud. Algo me falta y sé perfectamente que es, cuando que la puerta de la casa se abre donde aparece ella seguida de Markov.
Su mirada brillosa me reduce el alma entera, cuando extiende sus brazos viniendo a mí con una emoción que la hace enterrar su cara en mi cuello. Mientras