capítulo 134: La felicidad
Tres meses después.
Las praderas alpinas de los alrededores de Ginebra se desplegaban como un océano infinito de verde esmeralda y flores silvestres bajo el cielo azul y transparente del verano suizo. A lo lejos, las cumbres nevadas de las montañas se recortaban contra el horizonte con una majestuosidad serena, y el murmullo lejano de un arroyo cristalino completaba la paz del paisaje.
En una colina suave que dominaba la vista sobre el valle y el lago, la famil