Capítulo 118: El desalojo y la noche helada.
Capítulo 118: El desalojo y la noche helada.
La lluvia en la periferia de Ginebra no caía como una tormenta violenta, sino como una llovizna constante, fina y helada que parecía filtrarse a través de las paredes de piedra del antiguo edificio. En el tercer piso, el departamento olía a humedad acumulada y al rastro distante del pan tostado de la mañana. Emma permanecía de pie en el centro de la pequeña sala, con las manos apretadas contra la curva prominente de su vientre de seis meses. La tela