Capítulo 8

Isla

Estaba muy enojada, el que ese hombre mintiera me enfureció y por eso cuando lo vi no pude aguantar las ganas de enterrar mi navaja en alguna parte de su cuerpo.

El maldito era tan hermoso y ardiente que no pude matarlo, igual no lo haría, necesitaba saber la verdad y él sería el único que me la diría.

Entró en la casa solo con dos hombres de los Diez que fueron conmigo, los malditos ineptos que trabajaban con Artem me tenían cansada, no servían para una mierda; Abro la puerta encontrán
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