—¡Me mentiste, me usaste como se te dio la gana!, ¡No pienso seguir contigo¡
—Pues que pena Amore Mío, porque seguirás conmigo, aunque no quieras, supéralo de una buena vez, ya sabes por qué eres una maldita psicópata, lo llevas en la sangre —gruño con fuerza.
—Somos dos malditos psicópatas y te juro que te vas a arrepentir de lo que hiciste.
—No vas a hacer nada, olvídate de esto y mejor concéntrate en tu maldita organización, ¿no era eso lo que querías?
—Sí, pero olvídate de que te voy a dar