Después de que Declan se marchara, Grayson miró hacia el baño y oyó cómo se abría la ducha. Estuvo tentado de acompañarla, pero primero pidió el servicio de habitaciones. Después de colgar, se deslizó hacia el baño y corrió la cortina.
—¿Te importa si me uno a ti? —preguntó.
Ella se encogió de hombros y se inclinó hacia el agua para enjuagarse el pelo. Él se sintió repentinamente celoso, pues había querido lavarle la extensa cabellera.
—Mira... —Grayson suspiró—. Siento mucho lo de Dima.