Cuando volvieron al castillo, a Ari le dolía el estómago y sabía que tenía que acostarse. Sin mediar palabra, Arnold la sacó de la limusina, cuando Grayson salió.
—¿Qué ha pasado? —se apresuró a acercarse y le quitó a Ari con facilidad, con la preocupación llenando sus ojos.
—Disturbios civiles en el centro —Arnold procedió a contarle todo lo sucedido, siguiendo a Grayson mientras la llevaba al interior—. La princesa no me dejó llevarla hasta la limusina y se cayó, pero luego la recogí y la