Mariela:
—Augusto — miró mi reflejo en el espejo— ¿Quieres casarte conmigo?
Comprimo los labios.
No hay forma en que esto suene bien.
Siempre me sale falso, ensayado. Y así se siente.
Llevo ya un mes siendo su amante a escondidas, y ahora las órdenes que me han enviado han cambiado.
" Haz que se case contigo''.
Ruedo los ojos.
Joder, que fácil es ordenar eso, ¿no?
¿Pero como diablos hago para que suceda?
Augusto:
—Ya está Señor. La fábrica es nuestra.- anuncia mi CFO y me recorre un