Xavier:
Contemplo a mi hermano con ojo crítico.No se le ve maltratado, ni desnutrido.Lo que me molesta es que parece un perro ahí, echado en el suelo todo el tiempo.
—¿ Eres feliz?- lo interrogo.
—Tan feliz como mis amos me permiten ser.
Arrugo el entrecejo.
—Marcos, escúchame, estás aquí en España. Estás a salvo. Ponte en pie hermano, no necesitas mantenerte arrodillado.
Él no responde, no se mueve. Es como si estuviese sordo.
—Es inútil, español.- se burla una juguetona voz a mis espaldas.
Me