Xavier:
Me quedé de piedra cuando el ginecólogo me confirmó, que sí.
Efectivamente, Clarisse estaba embarazada.
Y pidió unas horas para hacerle todo el chequeo pertinente con tal de cuantificar todo el daño que sufrió por la golpiza.
La sonrisa irónica de ella me causó un ardor insoportable en el estómago.
Salí de allí, cómo alma que lleva el diablo, pero antes, le ordené a Kalvin llevarla a uno de los tantos apartamento vacantes de nuestra organización.
Ella de seguro protestará que no quiere