(Abigail)
El despertar de aquella mañana me pareció increíble. Había una bandeja de desayuno junto a mí, que dejó Nat muy temprano. Eso me sorprendió, nadie solía levantarse incluso más temprano que yo. Me pareció un detalle muy hermoso de su parte el traerme el desayuno a la cama. Entró a la habitación con una chaqueta de jean holgada y gastada, con una camiseta negra debajo y unos jeans muy oscuros. Me agradaba su forma de vestirse informal, lo hacía ver despreocupado y suelto.
—Buenos días.