POV DE LISA
Mi teléfono sonó veinte minutos después. Miré la pantalla y maldije entre dientes.
Mi padre.
Dejé que sonara dos veces más antes de contestar.
—¿Qué quieres?
—Lisa —Su voz llevaba esa preocupación conocida que usaba cuando yo era más chica, el mismo tono que usaba cada vez que trataba de suavizar las cosas—. Cariño, he estado preocupado por ti.
—No te atrevas a llamarme así.
—Sé que estás enojada —continuó, ignorando la advertencia—. Pero tienes que entender algo. Estoy tratan