Entro echando chispas por los ojos, encabronado era poco, furioso era la palabra exacta, azoto la puerta con tal fuerza que hizo caer unos cuadros de la pared.
–¿¡Pero que mierda te pasa, Ezra ¡? –Había sido Carl quien lo cuestiono primero, salía de la cocina con un enorme sándwich.
–¡NADA! –Exclamo sin verlo –¡NO ME PASA NADA!
Los ojos de su hermano se clavaron en él.
–Tu actitud dice otra cosa –alzo la cabeza cuando escucho la voz de Carla, también salía de la cocina y le miraba incrédula –¿T