Los días que siguieron tenían un tono gris para ambos. Valeria había borrado el número de Ricardo de su teléfono, se quería hacer tonta sola. Simplemente, era buscarlo en redes sociales y listo, lo encontraría.
Ricardo, por su parte, decidió conservar todo de ella. Tenía su número, ahora registrado completamente con su nombre y al final un corazón, ya no temía a que alguien lo mirara en su teléfono.
Había mirado el acta de divorcio infinidad de veces después de esa despedida, era la llave a su