Por fin, había terminado su carrera en pedagogía. Entre sacrificios y malos ratos que le daba su esposo, porque no veía cuando terminaría de estudiar.
Luego de un tiempo, el profesor Román y el profesor Jorge, la habían animado a que continuara con la maestría. Sabían que era capaz de lo que se propusiera y terminaron convenciéndola de hacerlo.
Siempre había querido estar frente a un grupo de alumnos, ese era en realidad su sueño. Aunque, la situación la había llevado a solo estar en oficinas,