Sentía los dedos de Jake cosquilleando mi vagina. No me quitó las bragas, solo las movió un poco para introducirlas.
Me estaba estimulando de nuevo, y me encantaba cómo lo hacía. El suave masaje de sus dedos en mi vagina ya había despertado mi deseo. Mi cuerpo, que antes se sentía cansado, se sentía renovado.
Nuestros labios se besaron, nuestras lenguas se entrelazaron. El beso de Jake fue mucho más intenso de lo habitual, mientras me miraba y saboreaba mis labios con más y más intensidad. Rode