"¡Ay!... ¡Rayos! Hoy ha sido un desastre total, ¿y sabes qué es aún peor? ¡Mi vida, con toda la impotencia que siento!", le refunfuñé molesto a Jennifer, que me miraba confundida. Vi una leve sonrisa en sus labios. No sé qué estará pensando ahora mismo, quizá sea porque últimamente me he estado quejando demasiado.Suspiré después de respirar hondo un par de veces. Sin duda, toda mi ansiedad provenía de la misma persona: el gerente gruñón, Jacob Andreas Haydn."¡Si terminas tu trabajo a tiempo, no se enojará contigo, Amy!"."Oye, ¿quién dice que no termino mi trabajo a tiempo? Intento terminarlo lo mejor que puedo en el menor tiempo posible. ¡Se están apresurando!", dije, intentando defenderme como pude.Regina se acercó a Jennifer y a mí con una bandeja con tres cafés helados y tres porciones de papas fritas. Regina frunció el ceño como si ya supiera de qué hablábamos."¿Otra vez el Sr. Jacob?", preguntó. Frunció los labios con fuerza, como burlándose de mí."¿Debería renunciar a este
Leer más