Me encontraba realmente deprimida por todo lo que había pasado y literalmente había estado deambulando como fantasma por la estancia, envuelta en mi bata de dormir que era literalmente demasiado delgada para el frío que comenzaba a hacer, pero poco me importaba, la realidad es que no sentía ya nada, nada perturbaba mi estado de inconsciencia hasta ese entonces. Mi reloj gastado en la muñeca mostraba las 3am. Y todos en la mansión dormían profundamente.
La cara de Noah no salía de mi cabeza,