74. Una asesina no deja de serlo...
Oliver y André estaban al borde de la desesperación. La furia los impulsó a sujetar al hombre con fuerza.
—¿Qué veneno usaste? —rugió Oliver mientras lo golpeaba, intentando forzarlo a confesar.
—No se los diré —respondió con deleite—. Esta es mi venganza. El Rey Karim verá morir a su amada… y nunca encontrará a sus hermanos. Pasará los años buscándolos en vano, sabiendo que sus cadáveres se pudren en algún rincón de las catacumbas…
Karim sintió la desesperación envolverlo como una sombra. Mante