11. El prodigio vs la asesina
No eran armas comunes: más delgadas que las espadas tradicionales, pero perfectamente equilibradas para la velocidad y el letal arte del asesinato. Serena sabía que con esas espadas podía derrotar a cualquier oponente. Eran las herramientas perfectas de quien alguna vez fue la sombra silenciosa de la muerte.
Anthony era un joven alto y robusto de 17 años, con músculos definidos por años de entrenamiento riguroso. Sus ojos azules le conferían un aire de misterio que lo hacía irresistible para muc