Comenzó a reír y a besarme, sus labios me hacían disfrutar mucho de estar de esta manera entre sus brazos.
Andrea: — Deja de reírse de mí —
Cristofer: — Me gustas y mucho, pero, no te pienso obligar jamás, ambos estamos en un momento de sanar y comenzar de nuevo, eso lo entiendo a la perfección e igual manera no tenemos prisa y podemos tener esta relación a nuestra manera —
Andrea: — Voy a tener dos hijos y son muy importantes para mí, su padre es un verdadero cabrón y no quisiera problemas después —
Cristofer: — Y los voy a querer mucho, me estoy encariñando y eso que aún no nacen, con su exesposo comprendo que tenga derecho, pero ya está con alguien y también tienes derecho de rehacer tu vida —
Andrea: — ¿Estás seguro de esta decisión?, y me romperá el corazón que juegues conmigo, más si lo haces con mis hijos —
Cristofer: — Lo estoy e iremos a nuestro ritmo —
Andrea: — Me prometes que no me desecharas —
Cristofer: — Te lo prometo y te aseguro que no te trataré jamás de lastimar, amb