Al salir de la habitación después de estar nuevamente entre los brazos de mi amado y sentarnos a desayunar me sentía demasiado feliz dónde jugaba con mis hijos al darle la fruta.
Margaret: — Mi niña te veo demasiado feliz —
Andrea: — Lo estoy, Margaret dentro de un rato viene Alvaria para arreglarnos —
Margaret: — Me parece muy bien y mirando a Cris creo que me tienen un gran regalo, pero mi niña me gustaría saber, ¿Cuando se van a casar?, ya han postergado mucho la boda —
Cristofer: — Muy pront