Damián
Llevamos varios minutos rodando. Ella se separa de mí y saca de su bolso una banda, lo que me hace pensar que mis ojos estarán vendados. Frunzo un poco mi ceño al no estar de acuerdo con que yo no vea nada, pero ella me mira con una cara que te dice “si te niegas, te mueres”, y pues yo quiero vivir, así que me dejaré vendar los ojos.
No digo nada, y ella tampoco, solo siento cómo luego de tres minutos más la camioneta se estaciona. Antonella me ayuda a bajar para no caerme y caminamos u