Mundo de ficçãoIniciar sessão—Y él es su hijo Gustavo —añadió entre risas bobas—. Gustavito, para diferenciarlos.
Y él extendió su mano de manera amistosa y cordial, con una chispa especial encendida en los ojos. Pero antes de que yo pudiera darle mi mano, el hombre agregó:
—Entonces, ¿es con ella con quien te vamos a casar, Gustavito?
—¡¿Qué?! —exclamé inmediatamente, escandalizada y en es







