Mundo de ficçãoIniciar sessãoAsí que me vestí con la braga rosada que tanto me gustaba, mi suéter naranja y me hice una colita alta en mi pelo alborotado.
Cuando me dirigía a la cocina y observé el patio central, noté que todos estaban emocionados, hablando y moviendo cosas de aquí para allá. Había sillas, mesas y bancos regados por todos lados. Aquel patio que solía ser un espacio vacío y desolado, mágicamente adquirió vida







